La aventura de
nuestras vidas. La vida nos sorprende tan grandemente solo una vez cada tanto, y esta ocasión fue la oportunidad de cuatro chicas miembros del club ecológico Californios
Verdes.
Adriana Hernández Mancera, Dunia Ali Sánchez Rodriguez, Elizabeth Giomara Zamora García y Jimel López Montoy, así como una afortunada mamá californio Yolanda Angélica Ríos Torres, tuvimos la oportunidad de experimentar una aventura que cambiaría nuestras vidas para siempre, un viaje al archipiélago de Galápagos. Desde el principio la aventura fue desafiante, pues nuestros vuelos fueron retrasados, los horarios muy separados y tuvimos que correr, literalmente, para poder llegar a tiempo a nuestra documentación y sala de espera de nuestros vuelos. Pero todo eso valió la pena: todo el cansancio, mareos y malas experiencias en el vuelo pronto quedaron atrás al llegar a Galápagos, esas mariposas en el estómago de al fin pisar tierra, una tierra que todos sueñan con pisar, eran incontrolables y a la vez hermosas.
Adriana Hernández Mancera, Dunia Ali Sánchez Rodriguez, Elizabeth Giomara Zamora García y Jimel López Montoy, así como una afortunada mamá californio Yolanda Angélica Ríos Torres, tuvimos la oportunidad de experimentar una aventura que cambiaría nuestras vidas para siempre, un viaje al archipiélago de Galápagos. Desde el principio la aventura fue desafiante, pues nuestros vuelos fueron retrasados, los horarios muy separados y tuvimos que correr, literalmente, para poder llegar a tiempo a nuestra documentación y sala de espera de nuestros vuelos. Pero todo eso valió la pena: todo el cansancio, mareos y malas experiencias en el vuelo pronto quedaron atrás al llegar a Galápagos, esas mariposas en el estómago de al fin pisar tierra, una tierra que todos sueñan con pisar, eran incontrolables y a la vez hermosas.


Todas tuvimos
sentimientos encontrados en este viaje y pudimos sentir la añoranza de casa y
nuestras familias, y a su vez la emoción de poder vivir parte de los documentales
que alguna vez vimos sentadas en la sala de nuestra casa, ver la diferencia
gastronómica y echar un poco de menos el picante, darnos cuenta que aunque
hablamos el mismo idioma tenemos muchas cosas diferentes. Estar dispuestas a
salir de nuestra burbuja de confort y levantarnos a las 6am, bañarnos con agua
fría, llenarnos de lodo, dormir en sleepings y comer todo el día. Ver tan cerca
a un animal que ya vivía en la tierra bastantes años antes de que naciéramos y
ver que a pesar de su enorme tamaño nos temía, en cuanto nos veía se escondía
dentro de su enorme caparazón soltando un bufido. Nos dimos cuenta de lo frágil
que es nuestro entorno y hasta qué grado hemos llegado a perturbarlo con tal de
conseguir nuestra comodidad que ahora la naturaleza ha pagado un alto precio
por nuestro confort, especies de tortugas extintas como el Solitario George,
los pájaros brujos severamente amenazados, la Scalesia que sigue luchando
contra la mora y la lista es bastante larga. Esta emoción crecía y creía al
tener la oportunidad de estar paradas dentro del mar y ver pasar iguanas
marinas nadando frente a nosotros y verlas tomar el sol en la arena. Todo esto,
los sentimientos y experiencias son memorias que quedarán grabadas para siempre
en nuestras mentes.
Solo podríamos describir este viaje como sueños cumplidos,
de sonrisas y aprendizaje infinitos, y una aventura que recordaremos para toda
la vida, y lo que podemos decirle a todos los chavos y papás californios es que
estén leyendo esto es: que aprovechen todas y cada una de las oportunidades que
EPI México ofrece, pues son experiencias inolvidables y de gran valor
educativo, además que enriquecen tu vida de una manera espectacular. Por último
queremos agradecer a EPI México por brindarnos la oportunidad de vivir esta
experiencia maravillosa, y cambiar nuestras vidas para siempre, nunca vamos a tener
palabras ni acciones suficientes para agradecer todo su apoyo y confianza al
permitirnos ir a este viaje a las Islas Galápagos. Muchas gracias.